Verónica Vega - Health Coach
💚Coach Nutricional Integral
💚Alimentación Consciente y emocional
💚Sesiones 1:1
💚Aromaterapia
08/10/2026
Cuando empecé a formarme en nutrición holística, mi mirada estaba muy puesta en el cuerpo, la alimentación y el bienestar físico.
Y entonces llegaron los aceites esenciales.
Lo que parecía una herramienta más de autocuidado terminó convirtiéndose en una puerta hacia un universo que ni siquiera sabía que quería explorar.
El olfato. Las emociones. La memoria. El inconsciente. El cuerpo y su manera de expresarse. Nuestra historia, nuestros patrones, nuestras heridas.
Y cuanto más profundizaba en todo ello, más se transformaba mi manera de comprender la salud. Y de comprenderme a mí misma.
Hoy mi trabajo integra distintas disciplinas y formas de acompañamiento.
Puedes llegar a mí desde las constelaciones, el trabajo somático, el autoconocimiento (Diseño Humano) o la aromaterapia.
Pero hay algo que ha permanecido a lo largo de este recorrido.
Los aceites esenciales.
No porque tengan respuestas para todo, sino porque se han convertido en una herramienta que me permite conectar muchas de las dimensiones que exploro en mi trabajo.
Y es precisamente desde ese lugar desde donde nació Savia.
Una comunidad para descubrir la aromaterapia, aprender a utilizarla de manera consciente y empezar a integrarla en tu vida.
He creado una guía, «Lo que empieza con una gota», para que puedas asomarte a este universo, conocer los aceites esenciales y descubrir cómo empezar acompañada.
Quizá para ti sea simplemente una nueva forma de autocuidado.
O quizá despierte una curiosidad que todavía no sabías que tenías.
Comenta HILO y te comparto la guía.
El resto del camino, si lo hay, lo descubrirás tú.
Hay días en los que antes de las 12 ya has sido siete versiones diferentes de ti. 🫠
La que pone en marcha el día.
La que está tranquila tomándose un café.
La que se entrega en su trabajo.
La que se agobia.
La que vuelve a arrancar.
La que necesita parar.
La que se dice “hay que seguir”.
El mundo, difícilmente va a ir más despacio. Todo cambia, todo se acelera, todo exige… Y nuestro cuerpo tiene que hacer todos esos “viajes” con nosotras.
Desear una vida sin altibajos, nos da ansiedad, porque… Se siente imposible!
Lo que necesitamos es ampliar nuestra capacidad para atravesarlos sin perdernos en cada curva.
Y lo que nos pasa es que nos quedamos atrapadas en la ansiedad, la exigencia, el bloqueo o la desconexión. O, más común, aprendemos a no sentir para poder seguir funcionando. Pura supervivencia ❤️🩹
Por fuera parece que no pasa nada, pero por dentro se nota y mucho. En qué?
En cómo duermes. En tu energía. En cómo respiras. En lo rápido que reaccionas. En lo difícil que te resulta parar. En un cuerpo que se inflama. En un cuerpo que parece estar siempre preparado “para lo guerra” y en el que si rascas un poco, se rompe…
Yo no soy ejemplo. Yo también estoy aprendiendo…
A reconocer qué ocurre en mi cuerpo, a autorregularme, a usar herramientas que me ayudan a conectar con mi cuerpo, con mi mundo emocional, a abrir espacios internos a los que no siempre llegamos desde la mente, a conocer mis dones y, sobre todo, a comprender el enorme valor de la corregulación.
Porque no todo tenemos que sostenerlo solas.
A veces es en presencia de otra persona, donde podemos dejar de tener miedo a sentir, a volver a sentirnos seguras, y acercarnos a eso que llevamos tanto tiempo evitando. Eso que se repite y que nos limita tanto y que quizá nunca terminó de procesarse…
El mundo no parece que vaya a ir más despacio.
Entonces la pregunta es… Cuánto espacio tienes tú dentro de ti para vivir en él?
Si tú también estás en ese momento de necesitar ese tipo de espacio, escribe ESPACIO (o ves a mi Bio) y accede a un lugar donde podremos habitar todo esto con más calma y, sobre todo, cómo hacer que vivir no se sienta constantemente como una lucha diaria. Es gratis.
Este reel lo grabé justo antes de irme de retiro (lleva 11 semanas en borradores). Creo que no lo subí porque me pasé con la edición… En fin, sin comentarios… 🙈
Y ahora, al volverlo a ver he pensado que quizá tenía más sentido compartirlo hoy que entonces…. O es lo que me cuento para compadecerme un poco de mi misma 😅
En realidad últimamente me está apeteciendo volver mucho a un tema que me ha acompañado prácticamente toda mi vida: mi piel.
Durante años tuve brotes de dermatitis muy heavys y mi atención estaba puesta en qué ponerme, qué quitarme, qué me irritaba, cómo conseguir que desapareciera. Los corticoides eran mis compañeros de vida.
Hasta que en un momento determinado empecé a preguntarme:
¿Y si mi piel no fuera solamente algo que tengo que “arreglar”?
Eso no significa que todo problema de piel tenga un origen emocional ni que cuidar la piel desde fuera no importe. Importa. Muchísimo.
Pero en mi caso, empezar a observar también mi estrés, mis patrones, mi historia, mi forma de relacionarme conmigo y lo que estaba viviendo abrió una mirada completamente diferente.
Y creo que precisamente por todo lo que he vivido con ella, últimamente me está apeteciendo volver a hablar de piel por aquí.
No solo desde qué sérum utilizar, qué ingredientes elegir o cómo construir una rutina más natural. Sino desde una mirada mucho más integrativa de lo que significa cuidar nuestra piel.
Tengo varias cositas que me apetece empezar a compartir por aquí en este sentido, pero antes me gustaría saber algo:
¿Te resuena esta manera de mirar la piel? ¿Te gustaría que hablara más de ello?
Si es así, házmelo saber en comentarios. Me va a ayudar mucho saber si este es un tema en el que también te apetece que profundicemos por aquí 🥰
23/08/2026
Y entonces aparece otra pregunta:
¿Qué hago ahora con todo esto?
Porque una cosa es darte cuenta de que necesitas poner un límite y otra muy distinta sentirte preparada para ponerlo.
Una cosa es reconocer que necesitas algo y otra permitirte escucharlo y atenderlo.
Una cosa es entender por qué reaccionas como reaccionas y otra conseguir responder de una manera diferente cuando algo vuelve a tocarte.
El cuerpo también nos habla así. Reacciona, huye o se paraliza ante la vida, y tu mente solo puede observar lo sucedido mientras se culpa por no poder hacer nada por cambiarlo. Se bloquea.
Y justo ahí es donde, para mí, cobra sentido el acompañamiento.
No como una forma de darte respuestas rápidas ni de decirte qué tienes que hacer, sino como un espacio en el que puedas comprender mejor lo que te está pasando, escuchar lo que tu cuerpo y tus emociones están intentando expresar y encontrar, poco a poco, recursos que te ayuden a relacionarte contigo de otra manera.
Un espacio al que no tienes que llegar con todo claro. No necesitas saber exactamente qué te pasa ni qué necesitas.
Podemos empezar por eso que hoy se repite, pesa o pide ser mirado. Por eso que quizá todavía no sabes explicar, pero que sientes que ya no quieres seguir ignorando.
Y desde ahí, explorar juntas qué hay debajo y qué camino puede ayudarte a avanzar, a tu ritmo y respetando el momento en el que estás.
Si sientes que este puede ser tu momento para empezar, escríbeme.
Podemos dar juntas ese primer paso y ver qué tipo de acompañamiento necesitas ahora..
Pensando en voz alta…
Las preguntas ⤵️
1. ¿Te levantas cansada incluso después de haber dormido suficientes horas?
2. ¿Sientes que últimamente cualquier cosa pequeña te sobrepasa más de lo que debería?
3. ¿Tu cuerpo te pide parar, pero cuando paras te cuesta muchísimo relajarte de verdad?
4. ¿Tu digestión, tu piel, tu sueño o tu energía parecen empeorar justo cuando tú estás más saturada?
5. ¿Sabes perfectamente lo que “deberías” hacer para cuidarte, pero aun así te cuesta sostenerlo?
6. ¿Te descubres cuidando, resolviendo o estando pendiente de todo el mundo antes que de ti?
7. ¿Has normalizado vivir hinchada, cansada, acelerada o con la sensación de no llegar a todo?
8. ¿Cuando por fin tienes un rato para ti acabas con el móvil, haciendo otra tarea o buscando distraerte en lugar de descansar?
9. ¿Has probado cosas para encontrarte mejor que te funcionan unos días, pero terminas volviendo al mismo punto?
10. ¿Hay una parte de ti que sabe que lo que necesita no es otra rutina perfecta, sino aprender a escucharse de otra manera?
Si has respondido que sí a varias, no creo que te falte información.
Probablemente ya sabes que dormir es importante.
Que necesitas moverte.
Comer mejor.
Bajar el ritmo.
Tener tiempo para ti.
El problema es que saberlo no significa poder hacerlo.
Puede que lleves demasiado tiempo intentando cuidarte desde la cabeza: callando, sosteniendo, exigiéndote, anticipándote, intentando controlar, forzando rutinas… Mientras tu cuerpo lleva tiempo pidiéndote otra cosa.
Solo una.
Quizá una pausa.
Un respiro.
Un aceite.
Un gesto de cuidado.
Una bebida reconfortante.
Una pregunta que nunca te habías hecho.
No para arreglar nada. Sólo para volver a escucharte.
Y quizá, desde ahí, descubrir qué necesitas tú, tu cuerpo, en lugar de seguir haciendo todo lo que tu mente cree que necesitas.
A veces sólo necesitamos aprender a reconocer qué nos está pasando, qué estamos sosteniendo y qué necesita nuestro cuerpo para volver a sentirse suficientemente seguro como para bajar la guardia.
Y eso puede ser algo muy pequeño.
Honestamente… ¿Cuántos sí has contado?
Te leo.
Las preguntas ⤵️
1. ¿Te levantas cansada incluso después de haber dormido suficientes horas?
2. ¿Sientes que últimamente cualquier cosa pequeña te sobrepasa más de lo que debería?
3. ¿Tu cuerpo te pide parar, pero cuando paras te cuesta muchísimo relajarte de verdad?
4. ¿Tu digestión, tu piel, tu sueño o tu energía parecen empeorar justo cuando tú estás más saturada?
5. ¿Sabes perfectamente lo que “deberías” hacer para cuidarte, pero aun así te cuesta sostenerlo?
6. ¿Te descubres cuidando, resolviendo o estando pendiente de todo el mundo antes que de ti?
7. ¿Has normalizado vivir hinchada, cansada, acelerada o con la sensación de no llegar a todo?
8. ¿Cuando por fin tienes un rato para ti acabas con el móvil, haciendo otra tarea o buscando distraerte en lugar de descansar?
9. ¿Has probado cosas para encontrarte mejor que te funcionan unos días, pero terminas volviendo al mismo punto?
10. ¿Hay una parte de ti que sabe que lo que necesita no es otra rutina perfecta, sino aprender a escucharse de otra manera?
Si has respondido que sí a varias. no creo que te falte información
Probablemente ya sabes que dormir es importante.
Que necesitas moverte.
Comer mejor.
Bajar el ritmo.
Tener tiempo para ti.
El problema es que saberlo no significa poder hacerlo.
Puede que lleves demasiado tiempo, intentando cuidarte desde la cabeza: callando, sosteniendo, exigiéndote, anticipándote, intentando controlar, forzando rutinas, mientras tu cuerpo lleva tiempo pidiéndote otra cosa.
Solo una.
Una pausa.
Un respiro.
Un aceite.
Un gesto de cuidado.
Una bebida reconfortante.
Una pregunta que nunca te habías hecho.
No para arreglar nada. Sólo para volver a escucharte.
Y quizá, desde ahí, descubrir qué necesitas tú, tu cuerpo, en lugar de seguir haciendo todo lo que tu mente cree que necesitas.
Honestamente… ¿Cuántos sí has contado?
Te leo
No siempre necesitamos añadir algo más. A veces necesitamos aprender a reconocer que nos está pasando que estamos sosteniendo y que necesita nuestro cuerpo para volver a sentirse suficientemente seguro como para bajar la guardia. Y eso puede empezar por algo mucho más pequeñ
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